(Más) malas noticias para el teatro. Si hace pocos meses teníamos que lamentar la desaparición de la Sala Ítaca, ahora le toca el turno a un clásico del teatro alternativo madrileño, El Canto de la Cabra. En sus casi 20 años de existencia, este pequeño teatro ubicado en Chueca ha sido uno de los revulsivos de la vida cultural de la ciudad, acogiendo algunas de las propuestas escénicas más interesantes y atrevidas del panorama (como el estupendo ciclo de teatro, danza, música y performance Mayo florido y hermoso).
En su web, Elisa Gálvez y Juan Úbeda, los responsables de la sala, han colgado un comunicado sincero, dolorido y reivindicativo donde exponen los motivos del cierre. “Hace unos años escribíamos en el propio programa de la Sala que no teníamos muy claro si nos daban por muertos o nos daban por culo. Ambas cosas, nos dieron por muertos y nos dieron por culo. Y cuando decimos esto no estamos hablando únicamente de nosotros, estamos hablando de muchos otros, de varias generaciones de artistas ignorados simplemente por nuestra manera de entender el teatro. Este cierre tiene algo de desesperación, algo de renovación y mucho de: señores de la administración, gestores culturales, consejeros, programadores… hagan su trabajo. Es imposible llevar a cabo políticas culturales en una comunidad ignorando o dando la espalda a la evolución artística que se está desarrollando en esa comunidad. La programación en nuestra sala ha sido excelente, a casi ninguno de ustedes les ha interesado nada”. ¿Se darán por enterados los que mueven los hilos?