En estos tiempos de tan cacareada crisis económica, ya se sabe que toca apretarse el cinturón y resignarse a prescindir de lo menos indispensable. Pero hay ciertas cosas sin las que no podemos pasar, y agradablemente, una de ellas parece ser el teatro. "La cultura es lo que queda cuando se ha olvidado todo", decía Edouard Herriot en los terribles años 30. Quizás en las épocas duras es cuando más necesitados estamos de “alimento para la mente”, y el público retorna a las artes escénicas y al calor del escenario.
En concreto, los datos referidos a Barcelona son más que alentadores. Según datos del Grupo Focus de los que se hace eco La Vanguardia, el pasado año la asistencia al teatro en la Ciudad Condal aumentó un 20%, principalmente gracias a los musicales. Pero lo mejor es que también se incrementó el público de las salas alternativas (un 30%). En 2008, 2,6 millones de espectadores llenaron los teatros barceloneses, 400.000 más que en el 2007.
En Madrid también hay buenas noticias. Como recogía recientemente El País, el pasado año los teatros madrileños recibieron más de cuatro millones de espectadores, superando, increíble y felizmente, al fútbol. ¡Buenas nuevas en medio del chaparrón!